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Antonio Barbarán Jiménez, el bandolero de Alpandeire

Bandoleros. Gustavo Doré

Bandoleros. Gustavo Doré

Durante los siglos XVIII, XIX y primeros años del XX, el bandolerismo fue un fenómeno social muy enraizado en las comarcas interiores de Andalucía, condicionado especialmente por unas bases culturales y económicas precarias. En la mayoría de los casos, el bandolero no ha respondido a la imagen estereotipada del ladrón que roba a los ricos y socorre a los pobres, aunque siempre ha existido cierta conjura entre el pueblo llano y estos personajes, siendo respetados y admirados como héroes en muchos casos.

El bandolero tiene un perfecto conocimiento de la sierra y encuentra en ella refugio seguro, secundado además por la complicidad de rancheros, cabreros y otros moradores de los campos serranos que, de esta manera, se aseguran el respeto y hasta la defensa de sus bienes por parte de las partidas de bandoleros.

Esta situación caótica originó la fundación de la Guardia Civil, que mantendrá durante años encarnizadas luchas, encuentros y persecuciones con los bandoleros de la Serranía, que han dado pie a algunas de las páginas más tristes y épicas a la vez, de nuestra historia reciente.

Citar a todas y cada una de las partidas de forajidos que campearon por el Valle del Genal, sería empresa imposible, aunque para el lector interesado en el tema existen un par de publicaciones que satisfarán su curiosidad; una de ellas es el libro de Isidro García Cigüenza Bandoleros en la Serranía de Ronda; el otro, es de Francisco Garrido y se titula Bandidos, bandoleros y contrabandistas en la Serranía de Ronda.
Antonio Barbarán Jiménez fue un bandolero nacido en Alpandeire; dispuso de una amplia partida de hombres que azotaron durante muchos años los caminos de la Serranía; entre sus fechorías se cuentan numerosas extorsiones, robos y secuestros, como el de un niño de Parauta que tan sólo contaba con cinco años de edad. Como es de suponer, pedían una suculenta cantidad de dinero por el rescate. El niño fue hallado por las fuerzas públicas en una mina de Sierra Bermeja, donde Barbarán lo tenía escondido.

En su nómina de felonías figuran varios asesinatos, como el de un guardia civil, producido en un encuentro con las fuerzas del orden en las cercanías del monte Porrejón, en Jubrique. Tal fue la fama y repercusión a nivel estatal de esta partida de bandoleros, que fue preciso organizar una amplia operación de acoso formada por milicias, guardia civil y voluntarios, hasta que en una refriega acontecida el 27 de abril de 1851 dieron muerte al bandido.

A la muerte de Barbarán, lo releva al mando de la partida, Cristóbal Ruiz Bermúdez, apodado Zamarrita. Natural de Igualeja, cometió numerosos asesinatos, entre ellos el del alcalde de Parauta.

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Artículo extraído del libro Valle del Genal. Guía del excursionista, de Rafael Flores Domínguez. Publicado en 2007 por Editorial La Serranía.

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