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	<title>Alpandeire. Bienvenidos al portal de la cuna de Fray Leopoldo &#187; Personajes</title>
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	<description>Portal sobre Alpandeire, cuna de Fray Leopoldo, pequeño pueblo blanco del Valle del Genal, en el corazón de la Serranía de Ronda</description>
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		<title>Antonio Barbarán Jiménez, el bandolero de Alpandeire</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 12:40:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafael Flores Domínguez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Barbarán Jiménez]]></category>
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		<description><![CDATA[Durante los siglos XVIII, XIX y primeros años del XX, el bandolerismo fue un fenómeno social muy enraizado en las comarcas interiores de Andalucía, condicionado especialmente por unas bases culturales y económicas precarias. En la mayoría de los casos, el bandolero no ha respondido a la imagen estereotipada del ladrón que roba a los ricos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-caption alignright" style="width: 269px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=1078"><img title="Bandoleros. Gustavo Doré" src="http://www.alpandeire.com/fotos/bandoleros_gustavo_dore.jpg" alt="Bandoleros. Gustavo Doré" width="259" height="381" /></a><p class="wp-caption-text">Bandoleros. Gustavo Doré</p></div>
<p style="text-align: justify;">Durante los siglos XVIII, XIX y primeros años del XX, el bandolerismo fue un fenómeno social muy enraizado en las comarcas interiores de Andalucía, condicionado especialmente por unas bases culturales y económicas precarias. En la mayoría de los casos, el bandolero no ha respondido a la imagen estereotipada del ladrón que roba a los ricos y socorre a los pobres, aunque siempre ha existido cierta conjura entre el pueblo llano y estos personajes, siendo respetados y admirados como héroes en muchos casos.</p>
<p style="text-align: justify;">El bandolero tiene un perfecto conocimiento de la sierra y encuentra en ella refugio seguro, secundado además por la complicidad de rancheros, cabreros y otros moradores de los campos serranos que, de esta manera, se aseguran el respeto y hasta la defensa de sus bienes por parte de las partidas de bandoleros.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta situación caótica originó la fundación de la Guardia Civil, que mantendrá durante años encarnizadas luchas, encuentros y persecuciones con los bandoleros de la Serranía, que han dado pie a algunas de las páginas más tristes y épicas a la vez, de nuestra historia reciente.</p>
<p style="text-align: justify;">Citar a todas y cada una de las partidas de forajidos que campearon por el Valle del Genal, sería empresa imposible, aunque para el lector interesado en el tema existen un par de publicaciones que satisfarán su curiosidad; una de ellas es el libro de Isidro García Cigüenza <em>Bandoleros en la Serranía de Ronda</em>; el otro, es de Francisco Garrido y se titula <em>Bandidos, bandoleros y contrabandistas en la Serranía de Ronda</em>.<br />
Antonio Barbarán Jiménez fue un bandolero nacido en Alpandeire; dispuso de una amplia partida de hombres que azotaron durante muchos años los caminos de la Serranía; entre sus fechorías se cuentan numerosas extorsiones, robos y secuestros, como el de un niño de Parauta que tan sólo contaba con cinco años de edad. Como es de suponer, pedían una suculenta cantidad de dinero por el rescate. El niño fue hallado por las fuerzas públicas en una mina de Sierra Bermeja, donde Barbarán lo tenía escondido.</p>
<p style="text-align: justify;">En su nómina de felonías figuran varios asesinatos, como el de un guardia civil, producido en un encuentro con las fuerzas del orden en las cercanías del monte Porrejón, en Jubrique. Tal fue la fama y repercusión a nivel estatal de esta partida de bandoleros, que fue preciso organizar una amplia operación de acoso formada por milicias, guardia civil y voluntarios, hasta que en una refriega acontecida el 27 de abril de 1851 dieron muerte al bandido.</p>
<p style="text-align: justify;">A la muerte de Barbarán, lo releva al mando de la partida, <strong>Cristóbal Ruiz Bermúdez</strong>, apodado <strong>Zamarrita</strong>. Natural de Igualeja, cometió numerosos asesinatos, entre ellos el del alcalde de Parauta.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a style="outline-style: none; outline-width: initial; outline-color: initial; text-decoration: none; color: #3b3b3b; border: 0px initial initial;" title="Leer más" href="http://www.laserrania.org/?p=178" target="_self">Leer más</a></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Artículo extraído del libro <a style="outline-style: none; outline-width: initial; outline-color: initial; text-decoration: none; color: #d27005; border: 0px initial initial;" title="Valle del Genal. Guía del excursionista" href="http://www.laserrania.org/?p=178" target="_self">Valle del Genal. Guía del excursionista</a>, de Rafael Flores Domínguez. Publicado en 2007 por Editorial La Serranía.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a style="outline-style: none; outline-width: initial; outline-color: initial; text-decoration: none; color: #d27005; border: 0px initial initial;" title="© Editorial La Serranía, S.L." href="http://www.laserrania.org/" target="_self">© Editorial La Serranía, S.L. Prohibida la reproducción de textos y fotografías sin autorización previa y por escrito. Todos los derechos reservados.</a></p>
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		<title>Fray Leopoldo de Alpandeire</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 12:28:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafael Flores Domínguez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Tomás]]></category>
		<category><![CDATA[Fray Leopoldo de Alpandeire]]></category>
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		<category><![CDATA[Orden de los Capuchinos]]></category>
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En 1864 nace en Alpandeire, en el seno de una humilde familia de labriegos, Francisco Tomás, que años más tarde sería conocido como fray Leopoldo de Alpandeire. Desde pe­queño acude al colegio y, al igual que todos los jóvenes de esa época, ayuda a la economía familiar realizando labores en el campo. En mayo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<div class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=1073"><img title="Monumento a Fray Leopoldo en su villa natal" src="http://www.alpandeire.com/fotos/frayleopoldo_rafaflores.jpg" alt="Monumento a Fray Leopoldo en su villa natal" width="300" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">Monumento a Fray Leopoldo en su villa natal</p></div>
<p style="text-align: justify;">En 1864 nace en Alpandeire, en el seno de una humilde familia de labriegos, Francisco Tomás, que años más tarde sería conocido como fray Leopoldo de Alpandeire. Desde pe­queño acude al colegio y, al igual que todos los jóvenes de esa época, ayuda a la economía familiar realizando labores en el campo. En mayo de 1895 se celebra en Ronda un solemne triduo en honor del beato fray Diego José de Cádiz, en el que predican dos religiosos pertenecientes a la Orden de los Capuchinos; Francisco Tomás está presente en dicho acto y es cuando decide ingresar en la citada orden religiosa. En 1904 se instala en el convento de Capuchinos de la ciudad de Granada y durante muchos años realiza el oficio de limosnero. Su bondad y cariño hacia los más necesitados le hacen muy popular entre las gentes de Granada, adquiriendo un halo de santidad que se intensifica a su muerte en 1956, a la edad de noventa y dos años.</p>
<p style="text-align: justify;">Fray “Nipordo”, como le llamaban cariñosamente, goza en nuestros días de mucha devoción, sobre todo en Andalucía y cada 9 de febrero, día en que falleció, son miles las personas que visitan su sepulcro en el convento de los Capuchinos en Granada.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a title="Leer más" href="http://www.laserrania.org/?p=178" target="_self">Leer más</a></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Artículo extraído del libro <a title="Valle del Genal. Guía del excursionista" href="http://www.laserrania.org/?p=178" target="_self">Valle del Genal. Guía del excursionista</a>, de Rafael Flores Domínguez. Publicado en 2007 por Editorial La Serranía.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a title="© Editorial La Serranía, S.L." href="http://www.laserrania.org" target="_self">© Editorial La Serranía, S.L. Prohibida la reproducción de textos y fotografías sin autorización previa y por escrito. Todos los derechos reservados.</a></p>
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		<title>En memoria de Antonio Díaz Morant, un serrano cabal</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 06:31:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Aguayo de Hoyos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Arribas Palau]]></category>
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		<category><![CDATA[Organización Juvenil Española]]></category>
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La figura de Antonio Díaz Morant es para mí algo más que la de un buen amigo que nos dejó hace unos años. Sin que pueda tomarse como una exageración, propia de un escrito como éste, parte de lo que soy, en sentido profesional e intelectual, se lo debo a su persona, lo que no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">La figura de Antonio Díaz Morant es para mí algo más que la de un buen amigo que nos dejó hace unos años. Sin que pueda tomarse como una exageración, propia de un escrito como éste, parte de lo que soy, en sentido profesional e intelectual, se lo debo a su persona, lo que no es sólo una mera casualidad por cruzarse nuestras vidas hace ya bastantes años. Antonio coincidió y, en alguna medida, significó el despertar intelectual de una serie de personas que como yo, cuando lo conocimos, teníamos esa edad decisiva en la vida de los 14 a los 17 años. Despertar en una serie de aspectos que, al menos, en mi caso resultaron decisivos. Él supo trasmitirnos, en esos momentos, dos cualidades fundamentales para nuestro futuro como personas: por un lado el entusiasmo, porque no la pasión, por lo que hacíamos; por otro, la curiosidad y el sentido crítico hacia todo lo que nos rodeaba. Y eso tenía en aquellos momentos un especial mérito, sólo achacable a su personalidad, si tenemos en cuenta que lo que nos rodeaba era la España franquista vista y vivida desde la Organización Juvenil Española (O.J.E.), organización en la que compartimos, en la segunda mitad de los sesenta, aficiones, inquietudes y formación (tan distinta y distante de la que allí se perseguía).</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=1005"><img title="Antonio Díaz Morant" src="http://www.alpandeire.com/fotos/alpandeire20a.jpg" alt="Antonio Díaz Morant" width="500" height="349" /></a><p class="wp-caption-text">Antonio Díaz Morant</p></div>
<p style="text-align: justify;">Pero en ese ambiente saber convertir las inquietudes, curiosidad, y necesidades intelectuales de quienes le rodeábamos, en rebeldía, autoafirmación y necesidad de cambio de la sociedad de la que formábamos parte, sin caer en la zafiedad, seguidísmo y enajenación mental, que se predicaba y practicaba por doquier, sólo era posible en una persona que, como Antonio, ya mostraba lo que luego, en su trayectoria profesional, serían sus más importantes valores: la capacidad didáctica, la infinita curiosidad y el posicionamiento frente a la injusticia social. Su carrera como maestro y su trabajo de investigador son el mejor aval para que esta afirmación no sea una mera figura retórica en el marco de un panegírico al uso.</p>
<p style="text-align: justify;">Su vocación didáctica era, ya entonces, la búsqueda de respuestas desde la imaginación y la iniciativa. La fundación del grupo de arqueología de la O.J.E. rondeña (1966), con la cesión de un pequeño local, mitad laboratorio, mitad exposición de piezas arqueológicas de la comarca, supusieron el germen de lo que con el tiempo debería llegar a ser el museo arqueológico de la Serranía. Pero a diferencia de otras iniciativas similares de la época, el grupo no tenía la vocación del coleccionismo y la anticuaría de operaciones rescates varias o de otras iniciativas privadas o públicas relacionadas con el patrimonio arqueológico e histórico. Para Antonio y los que lo rodeábamos la investigación arqueológica era una indagación sobre el pasado con un método riguroso y disciplinado, en conexión con los arqueólogos académicos de la época. La participación en campañas de excavación como las del yacimiento fenicio de la desembocadura del río Guadalhorce, Cerro del Villar, Málaga, con el grupo de arqueología de la O.J.E. de Málaga, en 1966, bajo la dirección de D. Antonio Arribas Palau o en Ategua (Castro del Río, Córdoba), en 1967, junto a otros miembros de la misma organización juvenil venidos de todo el país, dirigidos por D. Antonio Blanco Frijeiro, supusieron la iniciación en el trabajo de campo y de laboratorio, del que saldrían intervenciones arqueológicas propias, con la dignidad y la metodología que desarrollaban la arqueología oficial de la época.</p>
<p style="text-align: justify;">De las actividades realizadas por aquel grupo de entusiastas muchachos, bajo la guía de Antonio, el contacto con la realidad de la comarca, favorecida por la actividad arqueológica, casi siempre enmarcada por ese medio natural, supuso la iniciación (en sentido iniciático) en el conocimiento y aprecio de nuestra comarca, con una intensidad y dedicación, a veces desmedida, pero que marcaría nuestras vidas, de forma que, en su caso, y en el de los demás, la continuidad e intensidad en la relación con nuestra comarca, con su medio y su historia se convirtieron en una parte esencial de todos nosotros. Aún recuerdo como parte de los momentos más intensos y placenteros de mi vida fueron las noches bajo las estrellas, o en cortijos, albergues o tiendas, cuando las condiciones climáticas lo requerían, pues nuestra presencia en la naturaleza no estaba condicionada por estaciones, días de la semana o épocas del año. Mi descubrimiento de los lugares y paisajes más singulares de nuestra comarca como el Valle del Genal, fue fruto de estas actividades (nunca podré olvidar la Semana Santa pasada en Alpandeire, bajo una pertinaz lluvia, refugiados en una cortijada medio derruida, escuchando continuamente radio Lisboa o la Pirenaica, las únicas emisoras que no trasmitían música clásica en esos días de luto obligado y oficial).</p>
<p style="text-align: justify;">Como era de esperar, las relaciones con la organización que daba cobijo a estas actividades e inquietudes sobre nuestra historia pasada terminaron mal. La dispersión obligada del grupo por razones de edad y de estudios, demostraron la nula sensibilidad de los dirigentes de entonces hacia esas investigaciones y sus resultados, en forma de restos arqueológicos, que fueron abandonados al expolio incontrolado, primero, y a la física desaparición después, ya que fueron convertidos en escombros, junto a los del pequeño cuarto donde se guardaban, para una ampliación del gimnasio de las instalaciones situadas en el Callejón Infante, donde habrían de realizarse actividades físicas más inofensivas y propias de la juventud, dentro del ideario político de la época, lejos de esas otras relacionadas con la mente y la cultura, peligrosas como en este caso se había demostrado, visto el resultado, ya que todo había terminado en un litigio ante la policía, al tratar los miembros del grupo de salvar los restos arqueológicos allí depositados, lo que se consiguió, en parte, gracias a la colaboración de personas interesadas. Hoy una parte del material arqueológico recuperado se encuentra depositado en el Palacio de Mondragón, gracias a la donación de la colección personal del aficionado rondeño D. José Llamazares, hecha por sus herederos, tras su reciente fallecimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">A partir de finales de los años sesenta nuestras vidas se separaron por un largo periodo de tiempo en el que ambos seguimos nuestros caminos en lugares alejados y con trayectorias diferentes, aunque el posterior reencuentro, ya en la década de los años 90, nos hizo ver que no fueron tan diferentes ni tan alejados. Seguramente los años vividos en Ronda y las experiencias compartidas habían creado las bases para que, aún en la distancia, nuestras maneras de pensar y de afrontar nuestras profesiones siguieran teniendo muchas cosas en común, estaban latentes aquellos comienzos. La etapa sevillana de Antonio, entregada al magisterio y a sus aficiones: poesía, flamenco, enología, historia, lenguas, literatura y un largo etc., marcaron los años de nuestra separación física y de la que aquí no puedo dar más detalles que sus propias obras, algunas desconocidas y otras sólo conocidas por sus más allegados.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, si sé que Antonio fue, a lo largo de su trayectoria como docente, algo más que un maestro (como le gustaba que le llamaran), su compromiso con la enseñanza y una sociedad, hoy considerada utópica, en la que creía, le llevó a implicarse en aspectos como la educación especial o la integración de niños con problemas de marginación y delincuencia, desde una militancia que, aunque relacionada con opciones políticas concretas como la socialdemocracia, suponía, en su caso, más compromiso con sus convicciones profundas que afán de notoriedad, lo que se evidencia en la falta de ambición personal en la continuidad y escalada en el campo político, lo que hubiese implicado una mudanza continua, emprendida por muchos correligionarios de entonces y de ahora, para no moverse del único objetivo perseguido, el medro personal. Sin embargo, su postura fue la de no moverse de sus profundas convicciones, a costa de quedar fuera de una posible carrera política, que impone la readaptación coyuntural permanente, sin límites ni objetivos ideológicos (será que el que no se mueve al ritmo marcado se queda fuera del encuadre de la foto ¡del poder¡).</p>
<p style="text-align: justify;">Esta misma necesidad de influir en su entorno y de colaborar en lo que se pudiera y se supiera, le llevó a presentarse y salir elegido como concejal de cultura, de nuevo con el PSOE, del Ayuntamiento de Alpandeire, su pueblo natal, al que volvió buscando sus raíces personales, incluyendo la recuperación de la casa familiar, quizás como respuesta a la necesidad de una intervención en la vida pública, ahora más próxima y entrañable, o, tal vez, como antídoto al desencanto personal ante el panorama de la evolución de la sociedad en la que vivimos, soportable desde un reencuentro consigo mismo y con una época pasada, probablemente mitificada, en la que, a pesar de la dureza de la situación política de entonces, la ilusión y el anhelo de un cambio revolucionario permitieron superar todas aquellas dificultades.</p>
<p style="text-align: justify;">Mi reencuentro personal con él coincide con su intención de convertir su investigación histórica, cultural y literaria en su tierra natal (esa madre primigenia, imaginaria y muda, capaz de encarnar cualquier inquietud o acallar nuestras frustraciones y, por ello, a la medida de nuestras necesidades) en una nostálgica búsqueda de identidad y de proyección futura (no sé hasta qué punto estos comentarios, salidos de nuestras últimas conversaciones, hacen justicia y traducen tus anhelos y frustraciones o sólo son el reflejo de mis propias inquietudes y desasosiegos puestos en tu persona, ahora que no puedes llevarme la contraria).</p>
<p style="text-align: justify;">Sean las que fueren sus razones más intimas, volvieron a unirnos su curiosidad permanente y su decisión de dejar un legado personal sobre el conocimiento histórico de su tierra y su gente, metas que guiaron su reciente y última pasión por la investigación centrada en el Valle del Genal en tiempos medievales y moriscos. Fruto de ello son sus publicaciones en revistas locales o regionales o a través de cualquier medio que pudiera utilizarse para dar a conocer a sus paisanos y estudiosos sus hallazgos y progresos, siempre a base de un empeño y esfuerzo personal, muchas veces solitario y siempre autodidacta.</p>
<p style="text-align: justify;">Como a veces ocurre, la vida es demasiado corta cuando todo interesa, cuando las ganas de conocer, de compartir, de experimentar, no tiene límites y a Antonio se le acabó en plena faena, no podía ser de otra forma conociéndolo, llegara el final cuando llegara. A los que le hemos sobrevivido nos corresponde, en la medida de nuestras posibilidades, no permitir que su trabajo quede sin darse a conocer, que su coherencia personal pase desapercibida o que la pasión por su tierra y su cultura no tengan continuidad y reflejo en sus paisanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Realizar la semblanza de una persona es siempre implicar los recuerdos y experiencias propias al lado o en relación con esa persona, por lo que suele ser una mezcla entre una aproximación biográfica a la persona recordada y, a la vez, un ejercicio autobiográfico. Por ello, mis disculpas por la subjetividad, ¿podría ser de otra manera?, y, sobre todo, por la inmodestia de escribir sobre uno mismo, tomando como pretexto la semblanza de un amigo desaparecido.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Artículo de Pedro Aguayo de Hoyos publicado en el número 20 de la revista La Serranía en 2003.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a title="Editorial La Serranía" href="http://www.laserrania.org" target="_self">© Editorial La Serranía, S.L. Prohibida la reproducción de textos y fotografías sin autorización previa y por escrito. Todos los derechos reservados.</a></p>
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		<title>Antonia Ruiz, la Pintora de Alpandeire</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 06:11:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isabel María Sánchez Heras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Antonia Ruiz]]></category>
		<category><![CDATA[artistas]]></category>
		<category><![CDATA[Fray Leopoldo de Alpandeire]]></category>
		<category><![CDATA[Isabel María Sánchez Heras]]></category>
		<category><![CDATA[pintores]]></category>

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		<description><![CDATA[Siempre que alguien tiene un sueño ha de ponerlo en marcha al menos, ya que si no, siempre será “el sueño de su vida”. Y nos parece que haciendo eso es como vamos a ser más felices.
La vida de Antonia Ruiz no ha sido una vida fácil. Se casó con 19 años y se fue [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Siempre que alguien tiene un sueño ha de ponerlo en marcha al menos, ya que si no, siempre será “el sueño de su vida”. Y nos parece que haciendo eso es como vamos a ser más felices.</p>
<p style="text-align: justify;">La vida de Antonia Ruiz no ha sido una vida fácil. Se casó con 19 años y se fue de Alpandeire a Francia a trabajar durante cinco años. Volvieron de Francia y se instalaron en Málaga, que era donde su marido tenía trabajo. De ahí pasaron por la misma razón a Huelva.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=997"><img title="Antonia Ruiz, la Pintora de Alpandeire" src="http://www.alpandeire.com/fotos/alpandeire22d.jpg" alt="Antonia Ruiz, la Pintora de Alpandeire" width="500" height="375" /></a><p class="wp-caption-text">Antonia Ruiz, la Pintora de Alpandeire</p></div>
<p style="text-align: justify;">Como casi la gran mayoría de los mayores de nuestros pueblos, fue a la escuela muy poquito, sólo hasta los dieciséis años y el resto de su vida lo ha tenido que dedicar a trabajar y a sacar adelante a sus hijos. Sin contar todas las operaciones que le han hecho y su pro­blema renal.</p>
<p style="text-align: justify;">Siempre quiso ser pintora, o más bien siempre ha querido poder aprender a pintar. La ocasión le llegó en el año 2000, cuando muy cerquita de su casa en Huelva abrieron una academia de pintura.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya sus hijos son mayores, pero tiene que cuidar a un nieto. Esto se le hace más fácil, por eso se decidió ir a la academia y el 25 de mayo de ese mismo año ya firmó su primer cuadro.</p>
<p style="text-align: justify;">Es una amante del realismo, por eso sus cuadros rozan la fotografía. Y lo que más ha pintado ha sido el sitio que más ama, su pueblo, Alpandeire, a donde vuelve casi todas las se­manas para pararse en una calle y montar su caballete y pintar inspirada por el ambiente de su pueblo. Así ha pintado ya 16 rincones de su pueblo y a Fray Leopoldo, ya que le hacía mucha ilusión pintar a este paisano por el que tiene tanta devoción. Además, ha pintado un montón de bodegones.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=997"><img title="Óleo de Antonia Ruiz en el que plasma una visión de Alpandeire" src="http://www.alpandeire.com/fotos/alpandeire22e.jpg" alt="Óleo de Antonia Ruiz en el que plasma una visión de Alpandeire" width="500" height="328" /></a><p class="wp-caption-text">Óleo de Antonia Ruiz en el que plasma una visión de Alpandeire</p></div>
<p style="text-align: justify;">Su pintura es al óleo y carboncillo. A la pintura abstracta, como que ella no le ha encontrado aún su camino. La pintura ha sido para Antonia “el sueño de su vida”, siempre quiso pintar y hoy en día con unos cuantos achaques y bastante trabajo, la pintura es su refugio, su relax, su paraíso perdido. Y además, lo hace muy bien. Es la mejor colección de pinturas sobre el pueblo de Alpandeire.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde aquí la animamos para que siga pintando, que lo hace muy bien, y que exponga sus obras para que todos sus paisanos puedan disfrutar con ellas.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Artículo de Isabel María Sánchez Heras publicado en el número 22 de la revista La Serranía en julio-agosto de 2003.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a title="Editorial La Serranía" href="http://www.laserrania.org" target="_self">© Editorial La Serranía, S.L. Prohibida la reproducción de textos y fotografías sin autorización previa y por escrito. Todos los derechos reservados.</a></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="600" height="450" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube-nocookie.com/v/Bme6WcFG6h8&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;rel=0" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="600" height="450" src="http://www.youtube-nocookie.com/v/Bme6WcFG6h8&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;rel=0" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
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		<title>Maestra en Alpandeire</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 06:06:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isabel María Sánchez Heras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
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		<category><![CDATA[colegio Alto Genal]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo sostenible]]></category>
		<category><![CDATA[Isabel María Sánchez Heras]]></category>
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		<category><![CDATA[María Flor Vergara]]></category>

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		<description><![CDATA[Sin darnos cuenta, la experiencia va dando forma a nuestra manera de entender, de sentir y de actuar. Pero no todo lo que pensamos, hacemos o decimos se basa en nuestra experiencia personal. Hay experiencias que viven los otros, que necesitamos conocer, que es interesante y que nos aportan conocimiento. Así nos vamos preparando para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Sin darnos cuenta, la experiencia va dando forma a nuestra manera de entender, de sentir y de actuar. Pero no todo lo que pensamos, hacemos o decimos se basa en nuestra experiencia personal. Hay experiencias que viven los otros, que necesitamos conocer, que es interesante y que nos aportan conocimiento. Así nos vamos preparando para una convivencia. La verdad es que todo eso no se hace de un modo espontáneo. La escuela se encarga de ello de un modo organizado y sistemático. Por eso, hay quienes pensamos que educar consiste en ese intercambio de enseñanza-aprendizaje que prepara al alumno para incorporarse a todos los ámbitos de la sociedad.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=993"><img title="Maestra y alumnos del colegio de Alpandeire" src="http://www.alpandeire.com/fotos/alpandeire23a.jpg" alt="Maestra y alumnos del colegio de Alpandeire" width="500" height="401" /></a><p class="wp-caption-text">Maestra y alumnos del colegio de Alpandeire</p></div>
<p style="text-align: justify;">Poco a poco, en nuestros pueblos va descendiendo la tasa de natalidad, cada vez hay menos niños por sus calles, porque cada vez hay menos jóvenes que viven en ellos. Pero las escuelas están en todos los pueblos de la Serranía, y si entre todos nos seguimos plantean­do en serio el “Desarrollo Sostenible” habría que hacer algo para que aumenten los nacimientos en ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">María Flor Vergara, durante el pasado curso, ha sido la maestra de los seis niños de Alpandeire que había en edad escolar, tres en Primaria y tres en Infantil. No ha sido maestra itinerante, ha estado dando las clases fijas en Alpan­deire.</p>
<p style="text-align: justify;">Ella es y vive en Pizarra, no se ha quedado a vivir en Alpandeire; le ha parecido limitado a su edad acabar a las tres de la tarde y quedarse en el pueblo un poco sin nada que hacer. Porque los cursos que salen en el pueblo son casi todos para desempleados. La zona la conoce y ella piensa que no le saca partido a esas horas en el pueblo. Pero para este nuevo curso pidió otra vez estar en Alpandeire, porque dice que se siente casi la madre de esos niños mientras están en la escuela, pues los conoce a todos muy bien, y como experiencia es algo muy distinto a dar clases en un colegio grande. Ha aprendido mucho de sus alumnos de pueblo, del pueblo en general y le encanta el equipo de profesores con el que ha trabajado. Aunque hace frío, le gusta el clima, y ella sabe que es la “maestra del pueblo”, que aunque ella no conozca a todas las personas del mismo, sabe que todos la conocen, y le llama mucho la atención el respeto y la acogida tan calurosa que le han ofrecido.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero no ha podido ser. Para este curso no le han dado de nuevo Alpandeire. Dos de los alumnos han pasado a dar clases de Secundaria, y este año van ya a Ronda. Se han quedado cuatro alumnos (dos de Infantil y dos de Primaria) con una nueva maestra, María del Mar, que es de Málaga. Tanto ella como María Flor piensan que, aunque sean muy poquitos alumnos, siempre ha de estar la escuela, porque esos niños tienen derecho a un educación, aunque sea más costoso para la Consejería. Igualmente es importante lo de la continuidad, sobre todo para los niños de Educación Infantil, no tener cada año que cambiar de maestro.</p>
<p style="text-align: justify;">María Flor anima a los maestros a que, aunque no lo tomen como una opción profesional a largo plazo, sí como experiencia directa con el mundo rural y la educación no masiva. Es todo muy distinto y muy gratificante cuando se elige un pueblo para dar clases y enseñar a los niños. Aunque hay más trabajo, hay menos conflicto y todo es más fructífero.</p>
<p style="text-align: justify;">Este curso, con la nueva maestra de Alpandeire, María del Mar, los niños le tomarán de nuevo  gusto a aprender. Y ella también aprenderá de ellos y del resto de vecinos del pueblo.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
<em> Artículo de Isabel María Sánchez Heras publicado en el número 23 de la revista La Serranía en septiembre-octubre de 2003.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a title="Editorial La Serranía" href="http://www.laserrania.org" target="_self">© Editorial La Serranía, S.L. Prohibida la reproducción de textos y fotografías sin autorización previa y por escrito. Todos los derechos reservados.</a></p>
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		<title>El médico don Francisco Duarte Cortés</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 05:29:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Vázquez Otero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Vázquez Otero]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Duarte Cortés]]></category>
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		<description><![CDATA[En el diseño que vengo haciendo de los hijos preclaros de este pueblo, Alpandeire, me impuse un orden cronológico riguroso, siguiendo el cual aparece en esta Galería el médico don Francisco Duarte y Cortés.
Tengo a la vista las cuartillas que dediqué a su memoria en el acto de descubrir una lápida conmemorativa en la villa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En el diseño que vengo haciendo de los hijos preclaros de este pueblo, Alpandeire, me impuse un orden cronológico riguroso, siguiendo el cual aparece en esta Galería el médico don Francisco Duarte y Cortés.</p>
<p style="text-align: justify;">Tengo a la vista las cuartillas que dediqué a su memoria en el acto de descubrir una lápida conmemorativa en la villa que este Ayuntamiento le ofreció, y no encontrando en mi pobre mente nuevas ideas con las que delinear el extinto, transcribo aquellas a continuación.</p>
<div class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=982"><img title="Casa donde vivió y murió el médico Francisco Duarte Cortés" src="http://www.alpandeire.com/fotos/alpandeire25a.jpg" alt="Casa donde vivió y murió el médico Francisco Duarte Cortés" width="300" height="394" /></a><p class="wp-caption-text">Casa donde vivió y murió el médico Francisco Duarte Cortés</p></div>
<p style="text-align: justify;">“Señoras, Señores: Fue peculiar y característico de todos los pueblos y de todos los tiempos el rendir homenaje a los muertos. Junto a la ciudad de los vivos levantábase solemne, la ciudad de los muertos: “La Necrópolis”. Sus edificaciones de mármoles y malaquitas fueron grandiosas. Los más notables artistas dedicaban a ellas toda la actividad. De sus amplias calles, erguíanse, en correctas alineaciones, largas filas de cipreses que hendían sus copas verdinegras en las nubes, como indicando el camino de la Eternidad, y cuando eran azotados por el viento, un pavoroso rumor dejábase oír, se diría entonaban un canto funeral, un arrullo triste, una caricia, a los que dormían bajo sus sombras el sueño helado de la muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">El pueblo egipcio fue el que más se distinguió en su culto a los que fueron; muchos siglos antes de Jesucristo dedicaba a aquéllos la más sublime obra de su literatura: ‘El Libro de los Muertos’; movidos por un fanatismo religioso, supieron poner tanto cariño y tanta ternura en sus cadáveres, que aún se conservan momificados a pesar de la formidable cantidad de años que sobre ellos gravita.</p>
<p style="text-align: justify;">Los romanos, encerraban con veneración en urnas cinerarias los restos de sus ‘manes’. Porque ¿qué cosa más lógica y natural, señores, que seguir amando después de muertos, al padre que nos dio el ser, a la madre que nos nutrió con su propia sangre, al hijo que se llevó al cementerio trozos desgarrados de nuestro corazón, al amigo entrañable que nos abandonó para siempre? El terror absurdo que la muerte nos causa, nos hace huir del sepulcro; el miedo más horrible nos separa de la yacija oscura y estrecha en que reposan nuestros seres más queridos, como si tarde o temprano no tuviésemos que ir a hacerles compañía eterna. Bien considerada, la vida que tanto estimamos no es más que un mar encrespado, cuyas olas gigantes unas veces nos levantan sobre montañas, otras nos sepultan en profundos abismos, y este tenebroso mar, no tiene ni brinda más que un solo puerto, que es la muerte. Ved a lo que queda reducido el honor, la grandeza, el orgullo, la soberbia y la ambición de un hombre cuando cae su hora en la lenta clepsidra del destino. Nada hay firme en este mundo sino Dios; todo lo demás pasa y fenece, como pasa y fenece la densa columna de humo que va deshaciendo la más tenue corriente de aire.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues bien; ese impulso que decíamos reflejarse en todas las épocas y en todas las generaciones de reverenciar la memoria de sus antepasados, reúne hoy a los hijos de Alpandeire en dos actos: esta mañana, la Iglesia, siempre santa y piadosa, nos llamaba a su regazo con el lúgubre doblar de sus campanas y requería el sufragio de nuestras oraciones para el alma de su siervo Francisco que un año hace dejó de existir, y nos recordaba con glorias terrenas, se asientan la inmortalidad de todas las criaturas, por pobres y humildes que sean.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta tarde, un sentimiento de gratitud, una deuda sagrada, nos trae a la casa donde vivió y murió don Francisco Duarte, para testimoniar de una manera sensible, para plasmar, el reconocimiento y la admiración que su nombre nos inspira.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo quisiera corresponder a la magnitud de este acto con una ofrenda digna a la grandeza del hombre que se recuerda; lo deseo, no sólo por el éxito mío, que esto sería muy humano, sino porque siempre fui el entusiasta de su obra benéfica, y porque en todo momento le profesé un cariño franco y verdadero. Tengo que renunciar a este honor por carecer en absoluto de las condiciones literarias precisas; pero sí puedo asegurar que su muerte ha sido para nosotros una de esas desgracias que nos tocan muy de cerca, que nos ha herido hasta cierto punto como una calamidad doméstica.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque no hay un hogar en este pueblo en donde no se note su ausencia y adonde él no hubiese llevado la esperanza y la alegría; porque siempre tuvo palabras de consuelo para el afligido y porque para salvar a sus enfermos no omitió medio, no desmayó jamás; cuando la entidad morbosa no obedecía a su plan curativo, empleaba los más recientes procedimientos y siempre dedicó a aquellos una frase cariñosa, una sonrisa que les animaba y les hacía olvidar la idea de la muerte, aunque su ojo clínico la vislumbrase tras la cabecera del lecho.</p>
<p style="text-align: justify;">Y vosotras, madres de familia, ¿cuánto no le debéis? ¿A cuántas os libró de una muerte segura en los momentos supremos de traer un hijo a la vida? Mi desventurada madre sucumbió en la flor de sus años porque él no pudo restarle sus auxilios poderosos; fue una víctima que cayó abrazada a los deberes maternales; a ese gran misterio que eterniza la Humanidad. ¡Bendito sea su nombre!</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=982"><img title="Placa dedicada por el pueblo de Alpandeire a la memoria del médico Francisco Duarte Cortés" src="http://www.alpandeire.com/fotos/alpandeire25b.jpg" alt="Placa dedicada por el pueblo de Alpandeire a la memoria del médico Francisco Duarte Cortés" width="500" height="375" /></a><p class="wp-caption-text">Placa dedicada por el pueblo de Alpandeire a la memoria del médico Francisco Duarte Cortés</p></div>
<p style="text-align: justify;">El médico Duarte fue hombre de una volundad férrea; hijo de padres modestos, supo vencer todas las dificultades hasta conseguir el triunfo. En el Instituto de Segunda Enseñanza de Jerez de la Frontera, siendo mancebo de una farmacia, obtuvo el grado de Bachiller, y dedicando al estudio las horas que robaba al sueño y al descanso, consiguió licenciarse en la Facultad de Medicina de Cádiz con notas de sobresaliente, mereciendo la estimación de aquel Claustro de profesores y el cariño de sus compañeros. Era el prototipo del caballero cristiano, de padre amantísimo, ejemplar, especie de brillante, en cada una de cuyas facetas refulgían las más bellas prendas morales, a las que unía las físicas más perfectas; de alta estatura, bien proporcionado, de andar majestuoso, de modales distinguidos, gustaba vestir con pulcritud esmerada, y cuando apoyado en su inseparable bastón cruzaba nuestras calles, diríase las llenaba con su figura arrogante y simpática.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro ilustre Ayuntamiento, interpretando fielmente el deseo unánime y queriendo premiar la labor del finado, ha acordado en su honor: Primero, que la calle de Cantarranas lleve el nombre de Doctor Duarte y Cortés; Segundo, fijar sobre la fachada principal de la casa en que ocurrió su óbito una lápida con sentida inscripción para que las generaciones futuras sepan que allí vivió un hombre bueno y santo que se llamó don Francisco; y Tercero, nombrarle hijo predilecto de este pueblo que fue su cuna, títulos que su familia sabrá guardar como preciadas joyas en el altar de sus recuerdos.</p>
<p style="text-align: justify;">No quiero cansaros más, señores; sólo me resta suplicaros que no os olvidéis de dirigir vuestro pensamiento al Cielo, en donde nuestro llorado facultativo habrá encontrado el lugar de la luz y del refrigerio de que hablan las Santas Escri­turas y pedirle que ruegue al Altísimo para que la paz de Cristo reine en este pueblo y para que sus hombres se amen y protejan, como hermanos que son en la gran familia universal.</p>
<p style="text-align: justify;">He dicho. 14 de diciembre de 1924.”</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Artículo de Diego Vázquez Otero publicado en el número 25 de la revista La Serranía en marzo-abril de 2004, extraído de su libro <em>Alpandeire histórico y sus hijos predilectos</em> (1928).</p>
<p style="text-align: justify;"><a title="Editorial La Serranía" href="http://www.laserrania.org" target="_self">© Editorial La Serranía, S.L. Prohibida la reproducción de textos y fotografías sin autorización previa y por escrito. Todos los derechos reservados.</a></p>
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		<title>La cartera del Alto Genal</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Oct 2009 18:08:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isabel María Sánchez Heras</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En el número 26 de nuestra revista publicamos un artículo y unas fotos sobre Pepa, la cartera de Algatocín, Benalauría y Salitre. El artículo gustó bastante y además nos han pedido la cesión para otro tipo de publicaciones.
En nuestra ruta para ir conociendo un poco más a los profesionales que cada día trabajan en los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En el número 26 de nuestra revista publicamos un artículo y unas fotos sobre Pepa, la cartera de Algatocín, Benalauría y Salitre. El artículo gustó bastante y además nos han pedido la cesión para otro tipo de publicaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestra ruta para ir conociendo un poco más a los profesionales que cada día trabajan en los pueblos, nos toca ahora igualmente una mujer, cartera, pero en esta ocasión trabaja en el Alto Genal, concretamente en los pueblos de Júzcar, Faraján y Alpandeire.</p>
<p style="text-align: justify;">La cartera de estos tres pueblos se llama Remedios Jiménez Ruiz, es de Alpandeire y allí vive.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=971"><img title="Remedios Jiménez Ruiz, la cartera de Alpandeire" src="http://www.alpandeire.com/fotos/alpandeire28a.jpg" alt="Remedios Jiménez Ruiz, la cartera de Alpandeire" width="500" height="375" /></a><p class="wp-caption-text">Remedios Jiménez Ruiz, la cartera de Alpandeire</p></div>
<p style="text-align: justify;">La verdadera vocación de esta chica es la peluquería, pero por distintos motivos familiares no pudo estudiar ese oficio y como es muy trabajadora hizo solicitud en la bolsa de trabajo del SAT y de Correos. Para el SAT la llamaron varias veces y para Correos también.</p>
<p style="text-align: justify;">Empezó en Correos haciendo Atajate, Benadalid, Jubrique y Genalguacil, y de ahí surgió el gusanillo de ser cartera en los pueblos.</p>
<p style="text-align: justify;">Alpandeire, Faraján y Júzcar son los pueblos en los que trabaja, pero en un principio también llevaba el pueblo de Pujerra. ¡Era demasiado para una sola persona! Correos le hizo un seguimiento y comprobó que materialmente era imposible poder hacer todo el trabajo dentro del horario laboral, y entonces le quitaron Pujerra. Pero por el pueblo ella estaba muy contenta; le gustaba mucho el pueblo y la gente.</p>
<p style="text-align: justify;">A las 8 de la mañana, Remedios está en la oficina de Ronda para seleccionar el correo de sus pueblos. A las 10 ya está en Júzcar con todo su correo y empieza el reparto en este primer pueblo. Cuando acaba hace Faraján y luego Alpandeire. No tiene un horario fijo nada más que para llegar a Júzcar, porque luego tarda más o menos dependiendo del trabajo. Cuando acaba el reparto en Alpandeire, vuelve a hacer la entrega en Ronda, porque ella no es sólo cartera de entrega, sino que también recoge el correo, ya que en ninguno de estos pueblos hay oficina. A la vez que entrega la correspondencia, recoge toda la que los vecinos le entregan para enviar. No sólo trabaja con el correo ordinario, sino también con los reembolsos, certificados, giros, paquetes postales&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Esta cartera, al igual que Pepa, coincide en que este trabajo está hecho para ella, que le gusta muchísimo, que se siente muy realizada y también igual que ella dice que ser cartera de pueblo es mucho mejor porque hay un trato directo con los vecinos. En la ciudad se reparte el correo en los buzones y no se ve nunca la cara de los destinatarios, mientras que aquí se conoce a todo el mundo, sobre todo porque el nombre de las calles no coincide mucho y se busca realmente dónde vive la persona a la que viene dirigida la carta.</p>
<p style="text-align: justify;">Lleva dos años y medio contratada. Es una pena, pero Reme no consiguió aprobar las oposiciones y probablemente la lleven a otro sitio. A ella no le importa tener que trabajar todos los sábados como hacen los carteros de los pueblos, pero sabe que sus vecinos están acostumbrados a ella, que tienen confianza en ella, que cuando llega una correspondencia que no entienden les pide que les explique, le toman opinión de noticias que llegan por correo&#8230; y ella no encuentra dificultades con su trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">Más o menos es el equilibrio perfecto: el profesional trabaja muy a gusto, se siente realizado, por lo tanto presta un buen servicio y los usuarios evidentemente están muy satisfechos con el trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Artículo de Isabel María Sánchez Heras publicado en el número 28 de la revista La Serranía en otoño de 2004.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a title="Editorial La Serranía" href="http://www.laserrania.org" target="_self">© Editorial La Serranía, S.L. Prohibida la reproducción de textos y fotografías sin autorización previa y por escrito. Todos los derechos reservados.</a></p>
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		<title>Fray Leopoldo de Alpandeire</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Oct 2009 18:07:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gaspar Mena</dc:creator>
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		<category><![CDATA[caridad]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Tomás]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Tomás de San Juan Bautista]]></category>
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		<category><![CDATA[Gaspar Mena]]></category>
		<category><![CDATA[Granada]]></category>
		<category><![CDATA[revista El Genal]]></category>
		<category><![CDATA[santidad]]></category>

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		<description><![CDATA[No es exagerado decir que Fray Leopoldo fue y sigue siendo un ser carismático. No sobresalió por su inteligencia ya que, parece ser, era bastante cortito, pero hay que descubrir ante su bondad de carácter y derroche de virtudes, destacando una fecundamente: la caridad.
p style=&#8221;text-align: justify;&#8221;>Cuentan que era tanta la fama de santidad que poseía, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No es exagerado decir que Fray Leopoldo fue y sigue siendo un ser carismático. No sobresalió por su inteligencia ya que, parece ser, era bastante cortito, pero hay que descubrir ante su bondad de carácter y derroche de virtudes, destacando una fecundamente: la caridad.</p>
<p><div class="wp-caption alignright" style="width: 292px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=1086"><img alt="Homenaje a Fray Leopoldo en su pueblo natal" src="http://www.alpandeire.com/fotos/alpandeire03c.jpg" title="Homenaje a Fray Leopoldo en su pueblo natal" width="282" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">Homenaje a Fray Leopoldo en su pueblo natal</p></div>
<p style="text-align: justify;">Cuentan que era tanta la fama de santidad que poseía, ya en vida, que muchas personas conservaban objetos suyos como auténticas reliquias (estampas, medallas, etc&#8230;), pero uno de los objetos más apetecidos era tener un trozo de cordón del  hábito y se valían de miles de estratagemas para conseguirlo. Una de ellas consistía en que mientras uno lo entretenía, el otro le pegaba un tijeretazo. Así sus cordones iban acortándose cada vez más. Él se dio cuenta en una ocasión y se lo comentó a un hermano capuchino:</p>
<p style="text-align: justify;">-No me explico cómo pueden encoger tanto estos cordones.</p>
<p style="text-align: justify;">El hermano, que sabía lo que ocurría, le dijo:</p>
<p style="text-align: justify;">-Hermano, es que estas lanas de hoy son de muy mala calidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Este es uno de los innumerables ejemplos de su fama de santo que poseía en Granada.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero tenemos que comenzar diciendo que Fray Leopoldo no era de Granada, como mucha gente piensa, sino de nuestra serranía, concretamente de Alpandeire, uno de los pequeños pueblos que la compone. Por eso nos sentimos orgullosos de tener un paisano de esta categoría.</p>
<p style="text-align: justify;">Nace Fray Leopoldo un día 24 de junio de 1864 imponiéndosele el nombre de Francisco Tomás de San Juan Bautista. Ya de fraile toma el nombre de Leopoldo. Es costumbre entre los capuchinos añadir al nombre el de su pueblo natal, es por lo que se le conoce como Fray Leopoldo de Alpandeire.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde pequeño era un niño ejemplar destacado por su bondad de carácter.</p>
<p><div class="wp-caption alignleft" style="width: 286px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=1086"><img alt="Casa de Fray Leopoldo en Alpandeire" src="http://www.alpandeire.com/fotos/alpandeire03a.jpg" title="Casa de Fray Leopoldo en Alpandeire" width="276" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">Casa de Fray Leopoldo en Alpandeire</p></div>
<p style="text-align: justify;">Se cuenta todavía, aquí en su pueblo, que cuando era pequeño lo mandó su madre por una alcuza de aceite. De camino a la tienda se tropezó con una procesión que recorría las calles pidiendo “una limosna para las ánimas benditas”. Él, ni corto ni perezoso, depositó la moneda que su madre le había dado, en el cepillo. Claro, llegó a su casa sin el aceite y sin el dinero. Su madre empieza a preguntarle y él le dice que el dinero lo había dado para las ánimas del purgatorio.</p>
<p style="text-align: justify;">Cual no sería la sorpresa de ambos, cuando su madre escudriñándole los bolsillos encontró la moneda.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo suyo, por lo visto, era la práctica de la caridad. De joven, acostumbraban a ir en cuadrillas a la siega, aquí concretamente iban a Jerez. Hacían el camino a pie, por Atajate, Cortes, Ubrique hasta llegar al tajo. Echaban la temporada de verano y regresaban al pueblo con su dinerillo para pasar los duros meses del invierno. Pues bien, en una de esas campañas, de regreso a su pueblo empezó a repartir a los pobres que encontraba en el camino el dinero que había ganado, y no teniendo bastante con eso, a uno de ellos le entregó los alpargates que traía puestos. Pero ahí no acaba la cosa, sino que hasta unos que traía al hombro, los entregó a un pobre que vio descalzo. Por supuesto, llegó al pueblo descalzo y sin un duro.</p>
<p style="text-align: justify;">Ni que decir tiene que en las campañas siguientes era el padre el que se encargaba de la bolsa.</p>
<p style="text-align: justify;">Parece ser que ser que era muy moderado en el comer y en su forma de vida, así, en una ocasión me comentaba una señora mayor que cuando venía por el pueblo, ya de fraile, le ponían la mesa y no solía comer el postre, le hacían la cama y no la deshacía; parece ser que su almohada era una piedra de «majar esparto», aún se conserva en su casa natal como recuerdo.</p>
<p><div class="wp-caption alignright" style="width: 288px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=1086"><img alt="Monumento a Fray Leopoldo" src="http://www.alpandeire.com/fotos/alpandeire03b.jpg" title="Monumento a Fray Leopoldo" width="278" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">Monumento a Fray Leopoldo</p></div>
<p style="text-align: justify;">Son muchas las personas que movidas por su devoción a este gran santo, visitan su pueblo a lo largo del año. Pero, ¿qué podemos ver por aquí que nos hable de Fray Leopoldo?. En primer lugar, su casa natal, pero claro, exteriormente, ya que sus familiares la habitan y suelen estar en el campo, pero con un poco de suerte puede ser que puedan visitarla.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, su familia les atiende gustosamente. Pueden ver también, aprovechando la visita, nuestra iglesia conocida por todas partes como «La Catedral de la Serranía», la pila donde fue bautizado.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay también un monumento erigido en su memoria a la salida del pueblo, en la carretera que va a Faraján, donde existe una fuente de agua potable. Hay quien se lleva ese agua como algo milagroso. Y no olvidemos que cada año, el día 24 de junio, recordando la fecha de su nacimiento, sobre las siete de la tarde, se celebra una eucaristía en la iglesia del pueblo y después se hace una procesión con la Virgen, de la que tan devoto era Fray Leopoldo, al monumento. Allí entre todos los asistentes se sortean objetos de Fray Leopoldo, cuadros, medallas, llaveros, etc&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Sólo me resta decir que el proceso de beatificación de nuestro paisano va por buen camino y probablemente dentro de poco podamos verlo en los altares.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Artículo de Gaspar Mena publicado en el número 3 de la revista El Genal en julio de 2000.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a title="http://www.laserrania.org" href="http://www.laserrania.org" target="_blank">© Editorial La Serranía, S.L. Prohibida la reproducción de textos y fotografías sin autorización previa y por escrito. Todos los derechos reservados.</a></p>
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