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	<title>Alpandeire. Bienvenidos al portal de la cuna de Fray Leopoldo &#187; Historia</title>
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	<description>Portal sobre Alpandeire, cuna de Fray Leopoldo, pequeño pueblo blanco del Valle del Genal, en el corazón de la Serranía de Ronda</description>
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		<title>Alpandeire, Escuela del Havaral</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 10:54:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Téllez Sánchez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El nombre Alpandeire es un híbrido, Al- es el artículo árabe y Pandeire procede de una raíz latina, pand- que da idea de combar, o formar comba. Posíblemente hace referencia al lugar en que se asienta la población que es una especie de comba o seno del terreno. La terminación -eire es de aspecto mozárabe, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El nombre Alpandeire es un híbrido, Al- es el artículo árabe y Pandeire procede de una raíz latina, pand- que da idea de combar, o formar comba. Posíblemente hace referencia al lugar en que se asienta la población que es una especie de comba o seno del terreno. La terminación -eire es de aspecto mozárabe, es decir, de la lengua latina hablada por nuestros paisanos cristianos bajo dominio árabe.</p>
<div class="wp-caption alignright" style="width: 235px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=1045"><img title="Iglesia de Alpandeire, conocida como la Catedral de la Serranía" src="http://www.alpandeire.com/fotos/alpandeire_iglesia.jpg" alt="Iglesia de Alpandeire, conocida como la Catedral de la Serranía" width="225" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Iglesia de Alpandeire, conocida como la Catedral de la Serranía</p></div>
<p style="text-align: justify;">El término municipal de Alpandeire es resultado de la unión de tres aldeas moriscas con sus respectivos territorios. La zona norte correspondía al término de Güidazara, pueblo desaparecido en 1570, que se ubicaba donde el cortijo de Los Casarones, junto al arroyo de Audázar o Laza, que es lo que queda de su antiguo nombre. La zona sur del término corresponde con lo que fue término de Pospitara, pueblo desaparecido a partir de 1570, que quedó anejado a Alpandeire, y al que pertenecía, como montes de propios, la actual finca de Las Amarillas, además de los pagos de fincas actuales que se siguen llamando Pospítar. Y la zona media del término actual era el territorio propiamente de Alpandeire, antes de que se le unieran los otros dos. Lo cierto es que este término es bastante grande y por su posición central en la comarca confina con Ronda, Benaoján, Jimera de Líbar, Atajate, Benadalid, Benalauría, Jubrique, Faraján y Júzcar.</p>
<p style="text-align: justify;">La población se ubica en una ladera bastante pendiente que mira hacia donde se pone el Sol. Su caserío es muy aglutinado y tiene calles tortuosas que en su mayor parte no pueden ser transitadas con vehículos y, salvo unas casas de autoconstrucción recientemente edificadas a la entrada del pueblo, se conserva el tipismo morisco casi como en ningún otro pueblo comarcano. Destaca y, quizá diríamos que apabulla, la impresionante mole de su iglesia barroca sobre el conjunto. Esta Iglesia Parroquial de San Antonio se construyó en la segunda mitad del siglo XVIII, probablemente sobre el solar de la primitiva iglesia del siglo XVI, de la que no quedan vestigios. No sabemos la razón que llevó a construir una iglesia capaz de albergar a una población triple de la de Alpandeire en sus mejores tiempos, ¿tal vez para atraer a los fieles de reciente pasado islámico? Lo cierto es que sólo en Ronda hay una iglesia mayor que ésta en toda la comarca.</p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 235px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=1045"><img title="Dólmen de Encinas Borrachas, en el puerto del mismo nombre" src="http://www.alpandeire.com/fotos/encinasborrachas_dolmen.jpg" alt="Dólmen de Encinas Borrachas, en el puerto del mismo nombre" width="225" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Dólmen de Encinas Borrachas, en el puerto del mismo nombre</p></div>
<p style="text-align: justify;">En su término municipal, a parte de los emplazamientos de los pueblos desaparecidos anteriormente mencionados, son dignos de visita los enterramientos megalíticos que describimos al hablar de Encinas Borrachas, y también los Tajos del Canalizo, a los pies de Jarastepar, junto al arroyo de Audázar, y una catarata que sólo deja de fluir en verano, conocida como Chorrera de Vasijas. Para llegar a ella hay que bajar hasta el emplazamiento de Guidazara, en los Casarones y subir por la garganta del arroyo siguiendo la antigua conducción de aguas que baja hasta el cortijo. Así mismo resulta curioso un nacimiento de agua cercano al pueblo, conocido como el Pozancón; es una gran alfaguara, es decir, un manantial que deja de fluir al poco de dejar de llover. Cuentan que está conectado con el nacimiento de los Huertos, 1’5 km al SO del pueblo.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay que hacer mención aquí de un yacimiento mineral que se descubrió a principios del siglo XX, también cerca de los Casarones, camino de Atajate, y que encendió las esperanzas económicas de los de Alpandeire. Fueron tres los puntos localizados y se trataba de margas bituminosas, que son combustibles, e hicieron creer en la existencia de petróleo. En 1928 fueron explotadas estas minas por españoles, concretamente por la compañía Don Horacio de Puertollano. Más tarde, en 1934 fueron los alemanes los que se interesaron por ellas. Los nombres de las tres minas fueron “El Mico”, “La Negrita” y “San Marcos”. En un artículo del diario Sur, de Málaga, de 13 de enero de 1985, escrito por Juan Antonio Morgado, se recoge toda esta información además de una letrilla de carnaval que hace referencia a este tema:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Madrid es la cabecera<br />
de toda la nación.<br />
Siendo Alpandeire tan chico,<br />
también tiene su valor;<br />
tiene ricos minerales<br />
de aceite y de gasolina,<br />
no podemos alcanzar<br />
que se exploten las minas.<br />
Si las minas se explotaran,<br />
sería nuestra felicidad,<br />
se vería a Alpandeire<br />
hecho una capital.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Era muy celebrado en Alpandeire, como en Atajate, el Carnaval, para el que se creaban letrillas y se organizaban murgas que iban a los pueblos vecinos. Esta fiesta, prohibida durante el régimen anterior, ha desaparecido prácticamente en ambos pueblos. La fiesta más importante del año es la del patrón, san Roque, que se celebra a partir del 16 de agosto.</p>
<p style="text-align: justify;">En este pueblo destaca como actividad agraria predominante la ganadería, aunque también hay olivares y tierras de labor de secano y regadío. Alpandeire es también en el tema de la propiedad de la tierra una excepción, porque desde hace aproximadamente dos siglos se ha producido una gran concentración de propiedad en muy pocas manos, dando lugar a la aparición de latifundios, tan escasos en este valle desde el asentamiento de los repobladores cristianos. La finca de Las Amarillas, que fuera montes de propios, y toda la sierra de Jarastepar, que también lo fue, pasó a manos particulares desde muy pronto, y el resto de tierras, aunque están más repartidas, tampoco lo están en igual medida que en los demás pueblos, por lo que tradicionalmente han abundado en Alpandeire los colonos arrendatarios. Había incontables casas de campo habitadas en todo su término y se daba un fenómeno de trashumancia a pequeña escala. En la primavera se subían los ganados a las sierras calizas del norte del término, y en el otoño bajaban a las zonas boscosas, para pasar la estación de los rigores alimentándose de las bellotas.</p>
<p style="text-align: justify;">Alpandeire es uno de los pueblos serranos que muestran una idiosincrasia más destacada y una cierta cultura popular que podría considerarse superior a la de los vecinos. Los dichos y refranes de los “panditos”, que es como se les conoce en los demás pueblos, son muestra de esto que contamos. Un buen ejemplo podría ser lo que oyó quien escribe a un señor de Alpandeire que pasó con un mulo de cabestro a su lado, mientras comía. En lugar del “buen provecho”, usual entre los demás serranos, dijo lo siguiente: “Que de salud y buen provecho sirva”. Este señor probablemente nunca fue a la escuela. Esa y otras muchas expresiones de Alpandeire avalan nuestro aserto. Y otra curiosidad en este sentido es que a los niños los llamaban antes “porillos”, que no es sino un diminutivo de la palabra latina <em>Puer</em>, niño. No sabemos si ese uso era un cultismo o si era forma usual desde siempre por los de aquí o por los repobladores cristianos venidos tras la reconquista, pero no nos consta su existencia en ninguna otra parte.</p>
<div class="wp-caption alignright" style="width: 235px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=1045"><img title="Casa típica de Alpandeire, situada en la calle Pósito, que aún conserva la arquitectura tradicional serrana" src="http://www.alpandeire.com/fotos/alpandeire_arquitecturatradicional.jpg" alt="Casa típica de Alpandeire, situada en la calle Pósito, que aún conserva la arquitectura tradicional serrana" width="225" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Casa típica de Alpandeire, situada en la calle Pósito, que aún conserva la arquitectura tradicional serrana</p></div>
<p style="text-align: justify;">En Alpandeire, desde luego, hay tradición de gente estudiada, sobre todo de curas, maestros y médicos. Puede ser esa una razón de esa cierta distinción cultural. Posiblemente sea Diego Vázquez Otero el natural de Alpandeire que más renombre ha alcanzado en el ámbito cultural, aunque en un nivel comarcal sean más conocidos los médicos, Diego Vázquez Higuero y Jesús Vázquez Márquez, padre e hijo, que han ejercido la medicina en Ronda con general estima. Pero sobre todo ha sido Fray Leopoldo quien ha dado fama a Alpandeire.</p>
<p style="text-align: justify;">Hubo en este pueblo también un bandolero muy temido, que tenía a los habitantes de los pueblos del valle del Genal metidos en un puño. Se llamaba Barbarán, apellido que aún pervive, y nos han contado una anécdota de él que no responde a la tópica bondad de esos bandidos justicieros, que dañaban a los poderosos y favorecían a los necesitados. Al parecer se topó en una ocasión con una anciana que estaba haciendo la colada junto al arroyo de las Alfaguaras, al sur de Alpandeire. Para hacer la colada había que encender fuego y calentar un caldero de agua sobre unas trébedes. Al encontrársela, Barbarán, que quería saber la opinión que de él tenía el pueblo, preguntó a la anciana que quién era Barbarán. Y ella, sin conocer la identidad de aquel hombre, habló con libertad y nada bien del bandido. Entonces éste, muy ofendido, le confesó que era él y cogiéndola en vilo la sentó sobre las trébedes al rojo vivo. Vivió Barbarán en el siglo XIX y sobre todo anduvo activo a mediados de ese siglo.</p>
<p style="text-align: justify;">Abundan en Alpandeire apellidos como Vázquez, Duarte, Higuero, Alarcón, Bullón, Sánchez, Medinilla, Lobato, Cortés o Barbarán.</p>
<p style="text-align: justify;"><a title="Al sur de Ronda" href="http://www.laserrania.org/?p=389" target="_self">Información extraída del libro AL SUR DE RONDA, de Vicente Téllez Sánchez (Editorial La Serranía, 2003)</a></p>
<p style="text-align: justify;"><a title="© Editorial La Serranía" href="http://www.laserrania.org" target="_self">© Editorial La Serranía, S.L. Prohibida la reproducción de textos y fotografías sin autorización previa y por escrito. Todos los derechos reservados.</a></p>
<table style="cursor: default;" border="1" width="100%">
<tbody>
<tr>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%" bgcolor="#7E984A">
<p style="color: #666666; font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 10px;" align="center"><span style="color: #ffffff; font-size: small;"><strong>Información</strong></span></p>
</td>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%" bgcolor="#7E984A">
<p style="color: #666666; font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 10px;" align="center"><span style="color: #ffffff; font-size: small;"><strong>Teléfonos de Interés</strong></span></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%"><span style="font-size: x-small;">Habitantes	307</span></td>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%"><span style="font-size: x-small;">Ayuntamiento	952 18 03 09</span></td>
</tr>
<tr>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%"><span style="font-size: x-small;">Altitud	695 m</span></td>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%"><span style="font-size: x-small;">Consultorio médico	952 18 02 52</span></td>
</tr>
<tr>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%"><span style="font-size: x-small;">Extensión	31,24 km2</span></td>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%"><span style="font-size: x-small;">Farmacia	952 18 02 76</span></td>
</tr>
<tr>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%"><span style="font-size: x-small;">Carretera	MA-515</span></td>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%"><span style="font-size: x-small;">Parroquia: &#8211; -</span></td>
</tr>
<tr>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%"><span style="font-size: x-small;">Condición: Villa</span></td>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%"><span style="font-size: x-small;">Colegio público: &#8211; -</span></td>
</tr>
<tr>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%"><span style="font-size: x-small;">Distancia a Ronda: 18 km</span></td>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%"><span style="font-size: x-small;">Hotel Rural en construcción</span></td>
</tr>
<tr>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%"><span style="font-size: x-small;">Nº plazas alojamiento: Más de 25</span></td>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="50%"><span style="font-size: x-small;">Casas Rurales	952 87 07 39 (CIT)</span></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table style="cursor: default;" border="1" width="100%">
<tbody>
<tr>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="100%" bgcolor="#A7B483">
<p style="color: #666666; font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 10px;" align="center"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffffff;">Otros Servicios</span></span></strong></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="100%">
<p style="color: #666666; font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 10px;" align="center"><span style="font-size: x-small;">Pista polideportiva<br />
Hogar del jubilado y Asociación de Mayores “Fray Leopoldo”<br />
Hotel Municipal<br />
Panadería</span></td>
</tr>
<tr>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="100%" bgcolor="#A7B483">
<p style="color: #666666; font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 10px;" align="center"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffffff;">Gastronomía</span></span></strong></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="100%">
<p style="color: #666666; font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 10px;" align="center"><span style="font-size: x-small;">Conejo al ajillo, migas de ajo, cordero en salsa de tomate,<br />
rosquillón, orejones, higos pasados con nueces,<br />
tortas de Aceite</span></td>
</tr>
<tr>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="100%" bgcolor="#A7B483">
<p style="color: #666666; font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 10px;" align="center"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffffff;">Fiestas</span></span></strong></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td style="color: #000000; font-size: 11px; cursor: text; margin: 8px; border: 1px dashed #bbbbbb;" width="100%">
<p style="color: #666666; font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 10px;" align="center"><span style="font-size: x-small;">Fiesta de Fray Leopoldo, 24 de junio<br />
Fiestas patronales de San Roque, 16 de agosto</span></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>El médico don Francisco Duarte Cortés</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 05:29:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Vázquez Otero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Vázquez Otero]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Duarte Cortés]]></category>
		<category><![CDATA[hijos predilectos]]></category>
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		<description><![CDATA[En el diseño que vengo haciendo de los hijos preclaros de este pueblo, Alpandeire, me impuse un orden cronológico riguroso, siguiendo el cual aparece en esta Galería el médico don Francisco Duarte y Cortés.
Tengo a la vista las cuartillas que dediqué a su memoria en el acto de descubrir una lápida conmemorativa en la villa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En el diseño que vengo haciendo de los hijos preclaros de este pueblo, Alpandeire, me impuse un orden cronológico riguroso, siguiendo el cual aparece en esta Galería el médico don Francisco Duarte y Cortés.</p>
<p style="text-align: justify;">Tengo a la vista las cuartillas que dediqué a su memoria en el acto de descubrir una lápida conmemorativa en la villa que este Ayuntamiento le ofreció, y no encontrando en mi pobre mente nuevas ideas con las que delinear el extinto, transcribo aquellas a continuación.</p>
<div class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=982"><img title="Casa donde vivió y murió el médico Francisco Duarte Cortés" src="http://www.alpandeire.com/fotos/alpandeire25a.jpg" alt="Casa donde vivió y murió el médico Francisco Duarte Cortés" width="300" height="394" /></a><p class="wp-caption-text">Casa donde vivió y murió el médico Francisco Duarte Cortés</p></div>
<p style="text-align: justify;">“Señoras, Señores: Fue peculiar y característico de todos los pueblos y de todos los tiempos el rendir homenaje a los muertos. Junto a la ciudad de los vivos levantábase solemne, la ciudad de los muertos: “La Necrópolis”. Sus edificaciones de mármoles y malaquitas fueron grandiosas. Los más notables artistas dedicaban a ellas toda la actividad. De sus amplias calles, erguíanse, en correctas alineaciones, largas filas de cipreses que hendían sus copas verdinegras en las nubes, como indicando el camino de la Eternidad, y cuando eran azotados por el viento, un pavoroso rumor dejábase oír, se diría entonaban un canto funeral, un arrullo triste, una caricia, a los que dormían bajo sus sombras el sueño helado de la muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">El pueblo egipcio fue el que más se distinguió en su culto a los que fueron; muchos siglos antes de Jesucristo dedicaba a aquéllos la más sublime obra de su literatura: ‘El Libro de los Muertos’; movidos por un fanatismo religioso, supieron poner tanto cariño y tanta ternura en sus cadáveres, que aún se conservan momificados a pesar de la formidable cantidad de años que sobre ellos gravita.</p>
<p style="text-align: justify;">Los romanos, encerraban con veneración en urnas cinerarias los restos de sus ‘manes’. Porque ¿qué cosa más lógica y natural, señores, que seguir amando después de muertos, al padre que nos dio el ser, a la madre que nos nutrió con su propia sangre, al hijo que se llevó al cementerio trozos desgarrados de nuestro corazón, al amigo entrañable que nos abandonó para siempre? El terror absurdo que la muerte nos causa, nos hace huir del sepulcro; el miedo más horrible nos separa de la yacija oscura y estrecha en que reposan nuestros seres más queridos, como si tarde o temprano no tuviésemos que ir a hacerles compañía eterna. Bien considerada, la vida que tanto estimamos no es más que un mar encrespado, cuyas olas gigantes unas veces nos levantan sobre montañas, otras nos sepultan en profundos abismos, y este tenebroso mar, no tiene ni brinda más que un solo puerto, que es la muerte. Ved a lo que queda reducido el honor, la grandeza, el orgullo, la soberbia y la ambición de un hombre cuando cae su hora en la lenta clepsidra del destino. Nada hay firme en este mundo sino Dios; todo lo demás pasa y fenece, como pasa y fenece la densa columna de humo que va deshaciendo la más tenue corriente de aire.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues bien; ese impulso que decíamos reflejarse en todas las épocas y en todas las generaciones de reverenciar la memoria de sus antepasados, reúne hoy a los hijos de Alpandeire en dos actos: esta mañana, la Iglesia, siempre santa y piadosa, nos llamaba a su regazo con el lúgubre doblar de sus campanas y requería el sufragio de nuestras oraciones para el alma de su siervo Francisco que un año hace dejó de existir, y nos recordaba con glorias terrenas, se asientan la inmortalidad de todas las criaturas, por pobres y humildes que sean.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta tarde, un sentimiento de gratitud, una deuda sagrada, nos trae a la casa donde vivió y murió don Francisco Duarte, para testimoniar de una manera sensible, para plasmar, el reconocimiento y la admiración que su nombre nos inspira.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo quisiera corresponder a la magnitud de este acto con una ofrenda digna a la grandeza del hombre que se recuerda; lo deseo, no sólo por el éxito mío, que esto sería muy humano, sino porque siempre fui el entusiasta de su obra benéfica, y porque en todo momento le profesé un cariño franco y verdadero. Tengo que renunciar a este honor por carecer en absoluto de las condiciones literarias precisas; pero sí puedo asegurar que su muerte ha sido para nosotros una de esas desgracias que nos tocan muy de cerca, que nos ha herido hasta cierto punto como una calamidad doméstica.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque no hay un hogar en este pueblo en donde no se note su ausencia y adonde él no hubiese llevado la esperanza y la alegría; porque siempre tuvo palabras de consuelo para el afligido y porque para salvar a sus enfermos no omitió medio, no desmayó jamás; cuando la entidad morbosa no obedecía a su plan curativo, empleaba los más recientes procedimientos y siempre dedicó a aquellos una frase cariñosa, una sonrisa que les animaba y les hacía olvidar la idea de la muerte, aunque su ojo clínico la vislumbrase tras la cabecera del lecho.</p>
<p style="text-align: justify;">Y vosotras, madres de familia, ¿cuánto no le debéis? ¿A cuántas os libró de una muerte segura en los momentos supremos de traer un hijo a la vida? Mi desventurada madre sucumbió en la flor de sus años porque él no pudo restarle sus auxilios poderosos; fue una víctima que cayó abrazada a los deberes maternales; a ese gran misterio que eterniza la Humanidad. ¡Bendito sea su nombre!</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=982"><img title="Placa dedicada por el pueblo de Alpandeire a la memoria del médico Francisco Duarte Cortés" src="http://www.alpandeire.com/fotos/alpandeire25b.jpg" alt="Placa dedicada por el pueblo de Alpandeire a la memoria del médico Francisco Duarte Cortés" width="500" height="375" /></a><p class="wp-caption-text">Placa dedicada por el pueblo de Alpandeire a la memoria del médico Francisco Duarte Cortés</p></div>
<p style="text-align: justify;">El médico Duarte fue hombre de una volundad férrea; hijo de padres modestos, supo vencer todas las dificultades hasta conseguir el triunfo. En el Instituto de Segunda Enseñanza de Jerez de la Frontera, siendo mancebo de una farmacia, obtuvo el grado de Bachiller, y dedicando al estudio las horas que robaba al sueño y al descanso, consiguió licenciarse en la Facultad de Medicina de Cádiz con notas de sobresaliente, mereciendo la estimación de aquel Claustro de profesores y el cariño de sus compañeros. Era el prototipo del caballero cristiano, de padre amantísimo, ejemplar, especie de brillante, en cada una de cuyas facetas refulgían las más bellas prendas morales, a las que unía las físicas más perfectas; de alta estatura, bien proporcionado, de andar majestuoso, de modales distinguidos, gustaba vestir con pulcritud esmerada, y cuando apoyado en su inseparable bastón cruzaba nuestras calles, diríase las llenaba con su figura arrogante y simpática.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro ilustre Ayuntamiento, interpretando fielmente el deseo unánime y queriendo premiar la labor del finado, ha acordado en su honor: Primero, que la calle de Cantarranas lleve el nombre de Doctor Duarte y Cortés; Segundo, fijar sobre la fachada principal de la casa en que ocurrió su óbito una lápida con sentida inscripción para que las generaciones futuras sepan que allí vivió un hombre bueno y santo que se llamó don Francisco; y Tercero, nombrarle hijo predilecto de este pueblo que fue su cuna, títulos que su familia sabrá guardar como preciadas joyas en el altar de sus recuerdos.</p>
<p style="text-align: justify;">No quiero cansaros más, señores; sólo me resta suplicaros que no os olvidéis de dirigir vuestro pensamiento al Cielo, en donde nuestro llorado facultativo habrá encontrado el lugar de la luz y del refrigerio de que hablan las Santas Escri­turas y pedirle que ruegue al Altísimo para que la paz de Cristo reine en este pueblo y para que sus hombres se amen y protejan, como hermanos que son en la gran familia universal.</p>
<p style="text-align: justify;">He dicho. 14 de diciembre de 1924.”</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Artículo de Diego Vázquez Otero publicado en el número 25 de la revista La Serranía en marzo-abril de 2004, extraído de su libro <em>Alpandeire histórico y sus hijos predilectos</em> (1928).</p>
<p style="text-align: justify;"><a title="Editorial La Serranía" href="http://www.laserrania.org" target="_self">© Editorial La Serranía, S.L. Prohibida la reproducción de textos y fotografías sin autorización previa y por escrito. Todos los derechos reservados.</a></p>
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		<title>El puerto de Encinas Borrachas</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Oct 2009 19:07:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Aguayo de Hoyos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Pedro Aguayo de Hoyos
(Profesor del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada)
En recuerdo de mi camarada Antonio Díaz Morant
El puerto de Encinas Borrachas constituye, como su nombre indica, un umbral que a una altura de 1.000 m comunica la meseta de Ronda con la cuenca del río Genal, a través del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Por Pedro Aguayo de Hoyos<br />
(Profesor del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada)</p>
<p style="text-align: justify;"><em>En recuerdo de mi camarada Antonio Díaz Morant</em></p>
<p style="text-align: justify;">El puerto de Encinas Borrachas constituye, como su nombre indica, un umbral que a una altura de 1.000 m comunica la meseta de Ronda con la cuenca del río Genal, a través del arroyo Audalázar, encajado entre esculturales y desnudos relieves de calizas que conforman la vertiente occidental del propio puerto. Sin embargo, lo primero que llama la atención es el propio nombre del puerto, que siempre ha excitado la imaginación acerca del significado de tan singular nombre, acrecentada por la propia desnudez del puerto en cuanto a vegetación se refiere, incluyendo las encinas presentes en el nombre. Como suele suceder, la solución al enigma del nombre tienen su explicación en el paso del tiempo y en las trasformaciones que la acción humana ha causado en ese medio concreto, en especial en los últimos siglos, cuando esa acción ha provocado tan intensos cambios que hace irreconocible la toponimia que empleamos, permaneciendo como un recordatorio de las consecuencias de nuestras acciones, tal vez como advertencia de que nuestra percepción del medio en que vivimos no se corresponde con la que siempre tuvo, en este caso, nuestro puerto y sus inmediaciones.</p>
<div class="wp-caption alignright" style="width: 235px"><a href="http://www.alpandeire.com/?p=1121"><img title="El dólmen de Encinas Borrachas en el puerto del mismo nombre" src="http://www.alpandeire.com/fotos/encinasborrachas_dolmen.jpg" alt="El dólmen de Encinas Borrachas en el puerto del mismo nombre" width="225" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">El dólmen de Encinas Borrachas en el puerto del mismo nombre</p></div>
<p style="text-align: justify;">Habría, pues, que imaginar estas escarpadas laderas cubiertas por espesas masas de encinas y los riscos calizos desnudos recortándose contra el cielo. En el llano un grupo de encinas, más aclaradas y sin sotobosque, a diferencia de las laderas, y de formas retorcidas y ladeadas (podríamos decir como borrachas) por la acción de los vientos que ascienden por el fondo del valle y azotan con especial fuerza estas zonas altas, hoy impresionantemente huérfanas de toda vegetación. Y es que la mayor transformación de toda la cuenca del Audalázar y de la cabecera del Genal, tiene unas fechas y causas muy concretas como es la época en la que la intensificación de la minería del hierro en base a las explotaciones de la zona de &#8220;los perdigones&#8221;, una de las bases metálicas férricas de la &#8220;hojalata&#8221;, producida en la fabrica de Júzcar, construida y en funcionamiento a lo largo del siglo XVIII. La herencia de tan efímera como precoz historia industrial de la zona, en base ni más ni menos que a la siderurgia, es un majestuoso y desolado paisaje que hace difícil visualizar cualquier acercamiento a la historia del puerto de Encinas Borrachas y a las huellas que en él aún podemos encontrar de su pasado papel de lugar de comunicación, cuando hoy todo nos sugiere separación o al menos cambio entre el tortuoso y salvaje &#8220;mar verde&#8221; que es el resto de la cuenca del Genal (por mucho que los responsables de las obras públicas se empeñen en convertirlo en un mar artificial de agua embalsada, en nombre de intereses generales, cuando en realidad se hace como gerentes de intereses privados y testaferros de especuladores de los bienes públicos y de los recursos tradicionales de los habitantes de la zona) y el cada vez más urbanizado panorama de la depresión rondeña, donde operaciones de tan dudosa política de desarrollo sostenible como la urbanización de la &#8220;Planilla&#8221; (pienso que incluso de una legalidad torticera y nada inocente, que pretende ampliarse en un inminente nuevo P.G.O.U.) y la, en marcha, urbanización descontrolada y abusiva del Arroyo de las Culebras.</p>
<p style="text-align: justify;">La comunicación/aislamiento de dos mundos tan diferentes como la naturaleza más o menos transformadas por cultivos arbóreos compatibles con el medio del Genal y el entorno periurbano de Ronda donde el valor fundamental de integración con un medio tan singular como el que la rodea ha sido repetida y, tal vez, irremediablemente atacado, no ha sido siempre así y aunque haciendo ese considerable esfuerzo de imaginación podríamos entrever que el panorama que podemos encontrar en la subida desde Ronda hacia el puerto, donde las encinas y el espeso matorral que las acompañan y que también puede entreverse en algún lugar concreto de la bajada por la cara del valle del Genal, sería el que predominaría en todo el puerto y en sus vertientes, con lugares más o menos abiertos, donde los pastos para los herbívoros serían una de sus riquezas más explotables. En ese ambiente se instalaron una serie de sepulcros megalíticos, de los que se conservan o conocen tres que jalonan la cabecera del Audalázar, los del Cortijo de la Mimbre, Fuente de Piedra y Encinas Borrachas, marcando una línea que muestra el acceso más practicable para franquear el puerto desde su cara occidental, hasta dar vista a la depresión rondeña. Algunos de los sepulcros, todos en forma de galería con planta básicamente rectangular, fueron dados a conocer en 1946 por Simeón Jiménez Reyna, y el resto fueron excavados por miembros de la Universidad de Málaga, estando los dos últimos muy saqueados y sin conservar apenas información, aunque el situado en el llano de Encinas Borrachas permitió saber que entre los inhumados en esta tumba colectiva había, al menos, 5 individuos (tres hombres y dos mujeres), con datos tan curiosos como la existencia de una fractura ósea posteriormente consolidada o la caída de piezas dentales anteriores a la muerte, según la información proporcionada por la antropóloga Silvia Jiménez Brobeil de la Universidad de Granada. Sin embargo, el dolmen de la Mimbre proporcionó una información más completa, aunque también, por desgracia, fragmentaria, ya que conservaba 7 puntas de flecha, cinco de sílex y dos en una materia prima tan poco frecuente como hermosa: el cristal de roca, que estaban acompañadas por dos pequeños núcleos, también de cristal de roca, para hojitas, completando el ajuar conservado dos fragmentos de láminas de sílex, algunos fragmentos de cerámica a mano y muy escasos y fragmentarios restos óseos, que además no han sido estudiados. Estos sepulcros colectivos son la primera indicación del uso habitual del puerto como zona de comunicación de unas poblaciones móviles del tercer milenio antes de Cristo, posiblemente pastores que transitan con sus ganados desde la depresión de Ronda al valle del Genal para acceder a sus pastos y otros recursos en movimientos de trasterminancia estacional. No debemos olvidar que de esta misma época se conoce la existencia de un asentamiento, no permanente, en la propia ciudad de Ronda al que corresponde una necrópolis megalítica situada en la Planilla.</p>
<p style="text-align: justify;">La siguiente huella del uso del puerto ha sido adjudicada a época romana en que se fechan restos de un camino, que aún conserva su traza unos metros ladera abajo de la actual carretera, considerados por Carlos Gozalbes Cravioto como medieval, pero coincidente con la vía romana que unía Carteia con Acinipo, aunque nosotros tenemos reservas sobre la fechación de los restos conservados, pero no del trazado de esa vía por este puerto. La existencia de empedrados en el Tajo del Abanico, continuándose por el arroyo de los Chopillos hasta el puerto de Encinas Borrachas, estos también considerados por muchos como romanos, ha servido de base a la idea del trazado de la calzada romana del campo de Gibraltar a Acinipo-Arunda, sin embargo, sin descartar ese trazado como el más probable para cualquier vía directa depresión de Ronda desembocadura del Guadiaro (Barbesula romana), la materialidad de lo conservado no puede remontarse más que a caminos de herradura de época moderna.</p>
<p style="text-align: justify;">El papel fundamental de comunicación que siempre ha caracterizado al puerto, mantenido durante toda la etapa andalusí (época medieval), en la que el valle del Genal se convierte en el Havaral de Ronda, va a continuar en época moderna, pero el sentido de vertebración que podía tener la comunicación realizada a través del puerto sufre una considerable transformación, pues con la conquista cristiana de la Serranía de Ronda, el Havaral se convierte en el gueto donde son confinados los moriscos desde fines del siglo XV a comienzos del XVII, constituyéndose en la vía de aislamiento/comunicación de dos culturas diferentes, aunque ambas practicadas por hijos de la ya denominada España, una España intolerante y excluyente. La existencia de torres de vigía y fortificaciones no muy lejos del puerto (Torre de El Conio, fortificación de Ambereg, Alpandeire) son buena muestra de esa separación, &#8220;unida&#8221; por el puerto de Encinas Borrachas. La sublevación de los moriscos, estudiada y publicada, entre otros, por nuestro querido y añorado amigo Antonio Díaz Morant, termina con la definitiva expulsión y la asimilación de los que permanecieron, integrándose el valle del Genal en esa nueva comarca, católica y monárquica, que ya será hasta la actualidad la Serranía de Ronda, pero en la que el Puerto de Encinas Borrachas, con su actual fisonomía, continúa trasmitiendo una sensación ambigua de comunicación de mundos, tal vez imaginarios, claramente diferentes en su pasado más inmediato, pasado que ha engendrado la idea, podríamos decir tópica, como creo compartiría Pilar Ordóñez, de la pervivencia de un mundo morisco fosilizado frente a una depresión rondeña abierta a la &#8220;modernidad&#8221; castellana. Sin embargo, ese mismo puerto es la vía por la que la mayoría de los viajeros románticos descubren a la ensimismada Ronda y la proyectan a Europa, con sus relatos llenos de fantasías, expectativas aventureras y, desde luego, literatura poética, inaugurando algo que puede contribuir a la paradoja que está detrás de esa sensación de ambigüedad, la conexión con el presente internacionalizado y europeizante, llega a la Serranía remontando el Genal a través de los viajeros decimonónicos, exploradores avanzados de la colonización turística, pero de turistas que llegan para quedarse como nuevos propietarios, con sus usos y costumbres (chalets, alambradas, reservas de aguas embalsadas, etc.) transformando las remanencias de una explotación de la naturaleza razonablemente armónica con el medio y sus posibilidades.</p>
<p style="text-align: justify;">El último episodio para hacer del puerto de Encinas Borrachas un lugar privilegiado de comunicación, ahora en la era postmoderna, ha comenzado y su expresión más evidente, la tecnología, amenaza con llenarnos el paraje de antenas de telefonía móvil, repetidores de telecomunicaciones (con el traslado de las existentes en el Fuerte, dentro del casco urbano de Ronda), generadores de energía eólica, que además de dotar al paraje de toda la iconografía postmoderna, en la que la naturaleza es totalmente adjetivada por la cultura (o su sustituto contemporáneo: la tecnología), permiten favorecer la comunicación, pero ya virtual e individual, resolviendo para el puerto la dualidad comunicación/aislamiento a favor del aislamiento en un doble sentido: aislamiento de la naturaleza y de la integración que la sociedad consiguió con ella a través del devenir histórico, y aislamiento entre los habitantes de esos mundos relacionados hasta ahora por el puerto, que en su concepción actual individualista del espacio y las comunicaciones han hecho de él algo metafórico.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Artículo de Pedro Aguayo de Hoyos publicado en el número 18 de la revista La Serranía en septiembre-octubre de 2002.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a style="outline-style: none; outline-width: initial; outline-color: initial; text-decoration: none; color: #d27005; border: 0px initial initial;" title="http://www.laserrania.org" href="http://www.laserrania.org/" target="_blank">© Editorial La Serranía, S.L. Prohibida la reproducción de textos y fotografías sin autorización previa y por escrito. Todos los derechos reservados.</a></p>
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